COVID-19. Mensajero del cambio

La COVID-19, envuelta en todas sus sensaciones ha llegado para quedarse. Piensa por un momento el efecto que esta palabra podía tener en ti en el mes de febrero y compárala con el efecto actual. Es diferente, ¿verdad?

Aceptar la idea de que somos vulnerables y no perdernos en la incertidumbre están siendo nuestros principales fantasmas.

La crisis es la consecuencia de una modificación inesperada que desemboca en un estado de desequilibrio e incertidumbre. En éste caso en concreto la COVID-19 nos está obligando a hacer cambios, cambios que son muy bruscos e intensos y que pueden desdibujar nuestra vida cotidiana hasta extremos insospechados.

Adaptarse al cambio no siempre es fácil, en este proceso se pueden generar momentos de bastante inestabilidad. Especialmente cuando nosotros no somos los que buscamos el cambio, y por lo tanto surgen ciertas resistencias y rechazo.

Cualquier cambio genera incertidumbre, en mayor o menor medida perdemos, al menos de forma temporal, la seguridad a la que estamos acostumbrados. También produce cierto grado de estrés, que bien manejado puede convertirse en nuestro aliado ya que nos permitirá mantener la atención para adaptarnos a las nuevas circunstancias.

Llegados a éste momento es importante concentrarnos en el día D(espués), fortalecer nuestro sistema inmunológico es clave. Prepararnos para la acción, entender el efecto en mi y en mi trabajo me puede traer… tranquilidad y sensación de «normalidad»

Existen oportunidades que no debemos dejar pasar, tal vez el primer paso sea trabajar en acciones que nos ayuden a disipar el miedo y ansiedad. Prepararnos para así poder diseñar estrategias y afrontar el desafío al que nos enfrentamos y especialmente trabajar en recuperar la confianza (“confiare, fidere”, con lealtad y fe) en que aunque no las veamos, las oportunidades están ahí.

Para Dan Sullivan (Coach) la receta está en: Estar presente. Al centrarse sólo en las 24 horas frente a ti, te quedas en tierra en el aquí y ahora (en lugar de preocuparte por lo que podría pasar mañana). Ser positivo –cuando otras personas se sienten mejor después de interactuar contigo, tú también te sientes mejor–. Ser productivo –medir el progreso al final del día–.

En tiempos de gran complejidad sin precedentes, tal vez la clave está en las preguntas y en aceptar las respuestas. El “Mensajero del Cambio” ha venido para quedarse, entonces: ¿Qué cambio me está pidiendo? ¿Qué oportunidades me trae? ¿Qué necesito para éste desafío?¿Cómo me puedo preparar para el día después?

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