¿Por qué lo hacemos?

Las distracciones son uno de los principales factores de riesgo

En la actualidad hay muy pocos antídotos contra las distracciones, el estrés o la fatiga

Nuestra propuesta es entrenar a las personas para una movilidad atenta, consciente y segura

Según el Eurobarómetro de la fatiga de 2019 publicado por el RACE, la mayoría de los conductores europeos reconocen haber sentido síntomas de fatiga en sus desplazamientos, el conductor detecta la fatiga de muchas formas, en el estudio se declaraba que el 88% tenía necesidad de moverse en el asiento, un 70% había notado pérdidas de concentración, un 66,5% calambres musculares o dolor de espalda o un 60% somnolencia.

Las consecuencias del cansancio son una pérdida de atención y un aumento del tiempo de reacción ante un obstáculo de un 86%.

Según el mismo estudio, la mitad de los conductores europeos admite haber sufrido episodios de sueño en un desplazamiento largo, y un 5,2% afirma que ha llegado a quedarse casi dormido mientras conducía.

Otro factor importante es el estrés, pero sin embargo un 54% de los conductores españoles no suele evitar coger su vehículo aunque esté emocionalmente alterado (estrés, enfado, alegría, euforia) según el estudio Al volante ZENtrate

Al volante ZENtrate

El estrés también afecta directamente a nuestro cuerpo, con un aumento de la tensión muscular superior al 50% mientras conducimos, motivo por el cual se ha detectado un incremento en los niveles de fatiga del conductor de más de un 80%, incluso tratándose de un trayecto corto

Todos estos factores provocan que en muchas ocasiones el conductor busque un ahorro de la energía atencional pueden acabar en realidades como que tres de cada cuatro conductores afirman que en alguna ocasión han llegado a tomar una ruta de manera automática, o se han encontrado llegando a un lugar que no era su destino; es decir, han conducido en lo que se conoce como “piloto automático”, lo que supone un riesgo muy importante en los trayectos más habituales.

La mayoría de los encuestados coinciden también en la importancia de no ponerse al volante en un estado emocional alterado, ya que el 71% piensa que efectivamente puede influir en una conducción segura. Aun así, un 54% de los conductores españoles no suele evitar coger su vehículo aunque esté emocionalmente alterado (estrés, enfado, alegría, euforia).

Los elementos que los conductores reconocen que más pueden distraerles son los internos (pensamientos, preocupaciones, etc.) con el 47%, seguido de los factores externos (móvil, radio, etc.) con el 25%. En cuanto a los motivos que alejan nuestra mente de la tarea de conducir, el 57% de los conductores españoles asegura que cuando conduce suele pensar en el trabajo, un 54% en su familia, un 35% en el dinero o los problemas económicos, un 33% en su pareja y un 27% en la salud,. Además, el 51% de los conductores españoles asegura que su conducción es más agresiva cuando se encuentran estresados, y un 52% nos dice que es la propia conducción lo que les puede llegar a estresar.